Juguemos con la tierra, la luz, el agua y el viento

La fuerza de crecimiento que posee el niño en su primer septenio es una base esencial para la formación sana de su cuerpo. En este período el ambiente ejerce una influencia fuerte en el niño. Queremos acompañar a cada uno de ellos a desarrollar esa fuerza de crecimiento que poseen, dentro de un ambiente sano a través de juegos al aire libre recibiendo las fuerzas del sol y de la tierra, experimentando nuevas sensaciones e incentivando la voluntad propia del niño. 

«Las facultades que determinan nuestra inteligencia, nuestra experiencia vital y nuestra conducta social después de los veintiún años son el resultado de que en la primera infancia nos hayan conducido a jugar apropiadamente». Rudolf Steiner 

Los días en Lirios del Sol

Las escuelas Waldorf reciben a los niños tratando de recrear la vida del hogar, en un entorno cálido y amable. Los maestros y las maestras hacen las tareas del hogar: lavan, cosen, cocinan, arreglan juguetes, tejen mientras los niños juegan y los imitan pues la confianza respecto al adulto es ilimitada. La fantasía en esos juegos se transformará luego en la capacidad de pensar.

Los ritmos diarios incluyen armar la mesa para la merienda, servir el pan que se ha amasado, compartir con actitud de recogimiento y agradecimiento recordando al sol y a la tierra que proveen los alimentos. Las estaciones del año también regalan el sustento para la vida rítmica que ayudan a generar los hábitos y al orden interno del niño.

Los cuentos tradicionales, los juegos clásicos, las rondas y las celebraciones de cada época también configuran la vida en el jardín del niño en su edad dorada.